«Os Conviene Que Yo Me Vaya»
- Jn 14.7
Fue precioso el tiempo que Jesús como hombre caminó sobre la tierra, pero él mismo presentándose ante sus discípulos les anuncia: «os conviene que yo me vaya». Jesús era Dios, pero estaba limitado a espacio y tiempo, dentro de un cuerpo humano. Aunque tenía un mejor plan para nosotros, nos enviaría otro «Ayudador», el Espíritu Santo.
- Jn 14:16-17
Lo mejor es que este otro Ayudador, está con nosotros para siempre, mora con nosotros y está en nosotros. No nos abandona bajo ninguna circunstancia. Donde quiera que vayamos Él está con nosotros.
- 1 Co 3.16-17
Viviendo en el Espíritu Santo
Mucho se ha hablado sobre la necesidad de vivir en el Espíritu, pero no siempre ha sido bien entendido y algunos hasta piensan en algo demasiado místico. La vida en el Espíritu es una vida con el Espíritu. Él es una persona, por lo tanto, tenemos que aprender a convivir con Él, necesitamos aprender a relacionarnos con Él.
No es solamente un toque, un soplo, una visitación, como lo expresan algunos, es una convivencia diaria con Él. Personalmente, no quiero tener una visitación del Espíritu, pues, Él mora conmigo y en mí. Prefiero aprender a relacionarme con Él, consciente de su presencia continua junto a mí.
Cualquiera puede tener una visitación del Espíritu. Las Escrituras nos relatan muchos ejemplos de que el Espíritu de Dios visitó a distintos personajes que ni siquiera pertenecían al pueblo de Dios o habían sido desechados por Él. Por ejemplo, Saúl había sido desechado por Dios (1 Sam 15). Aun así él y sus mensajeros, habiendo venido sobre ellos el Espíritu, profetizan (1 Sam 19.19-24)
Ocuparse del Espíritu
- Ro 8.6
¿Qué significa ocuparse del Espíritu? ¿Se refiere a ocuparse de las cosas espirituales? ¿O sea, ocuparse de la lectura de la Palabra, la oración, la comunión, hacer el bien, etc…? ¿O más bien es ocuparse del Espíritu como persona? No dice: ocuparse de las cosas del Espíritu, sino del Espíritu. Por ejemplo, una mujer puede ocuparse de las cosas de su marido y de la casa, cocinar, lavar, planchar, etc. y aun así no tener relación con él.
Ocuparse del Espíritu es estar relacionado con Él, es tener comunión con Él. Es agradarlo en todo.
Vivir para el Espíritu
- Ga 6:8
Viviendo Según el Espíritu
- Ro 8:8-9
- Ro 8:13-14
Tenemos dos clases de personas, los que viven según la carne y los que viven según el Espíritu. Y dice que: «los que viven según la carne no pueden agradar a Dios». En general, se piensa que vivir según la carne es los que viven en pecado. Pero sencillamente no vivir sujeto al Espíritu, dependiendo de Él y consultándolo en todas las cosas, es vivir en la carne. Vivir tomando mis propias decisiones, por más bienintencionadas que sean es vivir en la carne. Vivir de acuerdo a mis propios sentimientos o razonamientos, es vivir en la carne. Por eso los que viven según la carne no agradan a Dios. Y «…si vivís conforme a la carne, moriréis.»
Por el contrario, vivir según el Espíritu es vivir en la guía constante de Él. Vivir según sus preceptos, según su voluntad, según sus propósitos que nos va revelando en nuestro caminar diario con él. Si eres de Cristo, tienes Su Espíritu. Si tienes el Espíritu, debes vivir por Él.
‘Hacer morir las obras de la carne’
Por mucho que nos esforcemos no podemos hacer morir las obras de la carne en nuestras vidas. No es con esfuerzo humano, sino por el Espíritu.
Dice: «…si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.»
- Ro 8.1
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