Perfectamente Unidos

La Unidad de la Iglesia – 5

Perfectamente unidos de forma práctica

«Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer.» (1 Corintios 1.10)

Hemos visto que es voluntad de Dios la unidad de su pueblo. Vimos cuál es el grado de unidad que Él espera de nosotros, para lo cual nos ha dado ejemplo. Ahora, conociendo nuestra vasta diversidad, la pregunta es ¿cómo lograremos esta unidad? ¿Cómo iremos alcanzando la unidad?

Alcanzando la Unidad

Algunos piensan que la unidad de la iglesia es casi una utopía. Algo muy difícil de alcanzar en la práctica. La respuesta es que humanamente sí, es casi imposible, pero como esto es voluntad de Dios, Jesús pidió al Padre por esto y el Espíritu Santo está con nosotros trabajando, Él lo hará. Nuestra parte es estar blandos en sus manos, siendo sus colaboradores para lograr el cumplimiento de sus propósitos.

Jesús No Hablaba Sus Propias Palabras

«Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. Si alguno quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mí mismo.» (Jn 7:16-17)
«El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero y no hay en él injusticia.» (Jn 7.18)
«Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo». (Jn 8:26)
«Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo». (Jn 8.28)
«Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, pero el Padre que me envió, él me tiene prescripto lo que he de decir y anuncia. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho». (Jn 12:49)

El Espíritu Santo No Habla Sus Propias Palabras

«Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber». (Jn 16.12-14)

No Debemos Hablar Nuestras Propias Palabras

perfectamente unidos

Nuestro gran problema es que cada uno habla sus propias palabras y cada uno pretende imponer su propio parecer y opiniones, creyendo tener la razón. Fácilmente nos hacemos maestros siguiendo nuestros propios preceptos.

«El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero y no hay en él injusticia.» (Jn 7.18)

Debemos hablar todos, una misma cosa

«Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer.» (1 Corintios 1.10)

De esta forma entonces, la única manera de hablar todos, una misma cosa, es que no debemos hablar nuestras propias palabras, ni por nuestra propia cuenta, ni de nuestro propio parecer, sino, debemos aprender a escuchar al Padre, ser guiados por el Hijo y agudizar nuestra comunión con el Espíritu Santo. De esta manera todos hablaremos una misma cosa.

Esto no es solo hablar lo correcto, sino hablar lo que oímos de Dios. Pues, muchas veces hablamos lo correcto pero no de forma correcta ni en el momento correcto. No es hablar lo que oímos de otros, sino lo que oímos de Dios.

Un gran desafío tenemos por delante. Estar perfectamente unidos.

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