Hemos dicho que la Palabra de Dios y más específicamente Jesucristo que es la Palabra y la revelación de Dios, es el fundamento de nuestra fe y por consiguiente de nuestra vida, entonces veamos cuál debe ser nuestra actitud hacia ella.
Escudriñar las Escrituras
- 2 Ti 2:15
Para esto es necesario conocer bien la Palabra de Dios, sus proclamas y mandamientos. Deberíamos ser sabios y detenernos a escudriñar las Escrituras con temor delante de Dios. No deberíamos dar por correcto ninguna doctrina sin antes escudriñar las Escrituras. Con actitud de siervos, siendo buenos discípulos.
Si somos discípulos de Jesucristo, Él es el Señor, y su palabra nos rige. Pues entonces, con sabiduría y sin preconceptos debemos escudriñar las Escrituras con solicitud, a lo largo y a lo ancho para constatar la voluntad expresa de Dios.
Debemos ser como los discípulos de Berea que recibiendo la palabra escudriñaban las Escrituras para constatar la veracidad de lo recibido.
- Hch 17:10-11
La Importancia de la Repetición
Una vez enseñado todo el consejo de Dios, no hay que inventar más nada. De la misma manera que lo hacia el apóstol Pedro debemos seguir con las mismas enseñanzas. Decía, aunque vosotros las sepáis y estéis confirmados en la verdad, no dejaré de recordaros siempre esas cosas. Aun más, dice que procurará con diligencia que recordemos todas estas cosas aun después de su partida. Cuanta insistencia!
- 2Pe 1:12-15
También el apóstol Pablo insiste en escribir las mismas cosas alegando que no le es molestia hacerlo y que además para nosotros es seguro.
- Fil 3:1
Entonces, como iglesia debemos predicar y enseñar la totalidad de lo que Cristo y los apóstoles nos legaron. Sin modificaciones, disminuciones ni agregados. Y luego, no tengamos pena de repetir las mismas cosas porque esto es bueno y nos ayuda a permanecer en la sana doctrina.
Memorizar la Palabra
El Señor también nos enseña que hemos de memorizar su Palabra:
- Sal 119:11
¿Cómo podremos guardar los dichos del Señor en nuestro corazón si no los memorizamos? También el Apóstol Pablo nos exhorta:
- Col 3:16
Ya desde la antigüedad el Espíritu por medio de sus siervos animaba a esta misma práctica.
- Dt 6:6-7
- Pr 7:1
- Pr 3:1
De hecho, desde tiempos de los patriarcas, los profetas y aun en tiempos de la iglesia primitiva, cuando aun no se había inventado la imprenta, existían unos pocos manuscritos que daban vueltas por ahí. Al principio escritos en piedras y luego en rollos de papiro… La única forma de aprendizaje era a través de la memorización de las enseñanzas que iban de boca en boca, aprendidas por repeticiones, y regresando a escudriñar las Escrituras originales cuando existía la oportunidad.
Pues, entonces, sigamos haciéndolo de esta manera. Es el método enseñado por el Espíritu desde todos los tiempos.
![]()


Deja una respuesta