La Predestinación

El tema de la predestinación es uno de los grandes mitos de la fe cristiana. Escritos y predicaciones sobre el tema pueden encontrarse por doquier. Como así también distintas posturas teológicas sobre esta “doctrina”. Para muchos es algo de tantísima importancia, ya en el siglo cuarto, San Agustín de Hipona escribió sobre el tema. Muchos cristianos evangélicos gastan horas de discusión tratando de dilucidar esta teoría.

Algunas personas me preguntan qué pienso acerca de la predestinación… La mayoría de las veces trato de no contestar, para no seguir alimentando esa discusión. Como tantas veces lo hacía Jesús, no respondo exactamente a todas las preguntas que me hacen… Luego meditando puedo ver que muchas de las personas que están tan preocupadas en “saber” acerca de este y otros temas similares, no son tan dispuestos a la obediencia de aquellos mandamientos que Cristo nos ha dejado tan claramente, como el ir y hacer discípulos.

Verdaderamente es impresionante ver cómo el enemigo de nuestras almas nos engaña y nos entretiene con preocupaciones teológicas. Decimos: “es porque necesitamos guardar la sana doctrina”. Y así nos pasamos filosofando sobre estas doctrinas cristianas y lo que menos hacemos es obedecer a los mandamientos de Cristo. El gran problema que tenemos en la iglesia de estos tiempos es que queremos saberlo todo y tenerlo todo bajo control.

Es increíble cómo los hombres podemos complicar las cosas al extremo. Tan solo cuatro versículos en toda la Biblia hablan de predestinación y hemos hecho de ellos, más de una doctrina con distintas interpretaciones. A algunos los lleva a relajarse y no obedecer a Dios, pues ya están predestinados; y a otros a pasar por alto totalmente el tema que nos revela que Dios tenía un plan desde antes de la fundación del mundo.

Predestinación Conforme al Propósito de Dios

Veamos que nos dice el Espíritu Santo por medio de las Escrituras que Él nos legó.

MinareteTurk
«...según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad...» (Ef 1.4-5)
«En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.» (Ef 1.11-12)
«Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.» (Ro 8.29)

Todos fuimos predestinados. Dios no dio un destino bueno a unos y un destino malo a otros. Dios en su bondad creó a todos en amor y para buenas obras. Luego cada uno tiene libertad de escoger vivir en esa predestinación o no. Para eso nos creó con libre albedrío y no hizo autómatas.

¿A Quiénes Predestinó?

La Escritura debe leerse en su contexto de la Escritura misma. Esa manía que tenemos de sacar versículos sueltos de su contexto. Si leyéramos estos pasajes en su contexto de la Biblia nos daríamos cuenta de qué está hablando. Por ejemplo por los siguientes pasajes entendemos que la voluntad de Dios es que  todos los hombres sean salvos y no quiere que ninguno se pierda.

«el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.» (1 Ti 2.4)
«El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.» (2 Pe 3.9)

Pero luego tenemos una cantidad de pasajes que nos muestran que para la salvación es necesaria una decisión nuestra personal. También sabemos que Dios creó al hombre con voluntad propia y poder de decisión.

¿Qué es la Predestinación?

Predestinación

De ninguna manera, cuando la Escritura se refiere a la predestinación, está diciendo que Dios estableció de antemano a unas personas para que sean salvas y a otras para que se vayan al infierno.

Cuando el Espíritu Santo habla de predestinación está queriendo revelarnos el propósito eterno de Dios, lo que el Señor se propuso, planificó, proyectó, realizar con el hombre y a través del hombre. Esto lo ideó antes de la creación del mundo. Pero luego Dios mismo da libertad y respeta la decisión de cada ser humano.

¿Para Qué Nos Predestinó?

Entonces, según las Escrituras, Dios nos predestinó para que fuésemos «hijos suyos», «santos y sin manchas delante de Él» (Ef 1.4-5). Para que seamos «para alabanza de su gloria» (Ef 1.11-12). Y para que seamos «iguales a su Hijo Jesucristo» (Ro 8.29).

¿Cuál es el versículo que dice, o al menos pareciera decir, o que quizás da lugar a alguna vaga interpretación, de que cuando la Escritura habla de predestinación se refiere a que algunos fuimos predestinados a ser salvos y otros no?

¿De dónde hemos sacado tal herejía? Y herejes, no solo los que creen y enseñan tales cosas, sino también aquellos que se detienen por horas, meses y años a debatir sobre este tema. El diablo nos mantiene entretenidos tratando de entender teologías inentendibles… nos detenemos en querer entender estas teorías y no obedecemos la clara y práctica voluntad de Dios.

Reflexión Final

Necesitamos aprender a leer la Biblia. Debemos leerla sin pre-conceptos establecidos por nuestras tradiciones, tanto prácticas como teológicas. Debemos ser más nobles, como los hermanos de Berea que escudriñaban cada día las Escrituras (Hch 17:11). Debemos ser como niños en la fe y más maduros en la obediencia.

Cada vez que recurrimos a distintas posturas, de ciertos teólogos o predicadores, sobre ciertos temas, nos exponemos como «niños fluctuantes» a ser «llevados por doquiera de todo viento de doctrina» (Ef 4.14). Dios quiere revelarnos sus secretos, los misterios que estuvieron ocultos por los siglos, a nosotros sus amigos.

Conclusión

Entonces, Dios en su predestinación estableció tener «una gran familia de muchos hijos iguales a Jesús», santos y sin manchas delante de Él, para alabanza de su gloria.

¿Cuál va a ser tu decisión? ¿Aceptarás Su predestinación o te perderás sin aclarar tu teología?

firmvi

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