Una Puerta Abierta Que Nadie Puede Cerrar

Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar. (Ap 3:8)

¡Dios es Dios soberano sobre todas las cosas! Aunque humanamente muchas veces  parezca que los gobernantes y los poderosos del mundo deciden sobre la realidad, presente y futuro de nuestras vidas, no lo es. Muchas otras veces pareciera que nuestro destino está gobernado por las circunstancias, aunque no lo pensemos vivimos como si lo fuera; tampoco esto debería ser así. La mayor parte del tiempo vivimos atados a las circunstancias, dependiendo más de ellas que de Dios.

¿Idolatría Cristiana?

Somos cristianos nacidos de nuevo, hemos tenido un encuentro personal íntimo y profundo con Jesucristo, pero muchas veces vivimos como si esto fuera simplemente una experiencia que quedó en la historia de nuestras vidas, como si hoy esto no tuviera ninguna o poca incidencia en nuestro diario vivir. Cierta vez en el pasado hemos reconocido a Jesús como nuestro “único y suficiente Salvador”. Pero hoy vivimos como si Él no fuera nuestro único y suficiente SEÑOR. Tenemos y servimos muchos señores en nuestras vidas. El primero y más fuerte señor (o dios) que servimos se llama “yo”. Muchas veces nuestras vidas se rigen por lo que el señor razonamiento dice, otras por lo que el señor sentimiento manda. Una gran parte de nuestros días se rigen por lo que “a mí” me parece, por lo que “yo” siento, por lo que “yo” tengo ganas, por lo que “a mí” me gusta. Cuantas veces nos regimos por la lógica y lo natural, lo que “pensamos” que es normal y correcto.

Otro de los señores más importantes y poderosos que servimos se llama “circunstancias”. Tal vez este sea tan fuerte o más que el anterior. ¡Cuánto nos domina y cuanto le servimos! Este es uno de los principales ídolos al que le rendimos culto todos los días. Lo escuchamos o lo vemos, lo aceptamos y le obedecemos. También lo predicamos. Las circunstancias nos atan. Y cuando a este señor le place cambia bruscamente nuestras vidas, es entonces cuando muy sumisamente nos postramos ante él. Lo respetamos y lo veneramos, le rendimos sacrificios y no pocas veces le tememos. Podríamos mencionar a muchos otros ídolos o señores a los que servimos a diario, como por ejemplo “los medios de comunicación”. Las “tradiciones”, tanto culturales como familiares o religiosas (aún muchas de ellas evangélicas). Ah… y también de vez en cuando adoramos al Dios Altísimo…

No exagero en absoluto y creo que es la realidad de muchos de nosotros. Cuanto nos cuesta sujetarnos al Dios Sublime y Verdadero (aunque decimos que lo hacemos), sin embargo con cuanta facilidad nos sometemos a lo que ven nuestros ojos y a lo que escuchan nuestros oídos naturales. Por ejemplo, nos sometemos a lo que dicen los médicos, a lo que dice la historia y las tradiciones, a ciertas prohibiciones ministeriales impuestas por los gobiernos regidos por espíritus anticristos. A muchas de estas cosas nos resignamos, las aceptamos, nos sujetamos y… muchas veces nuestras vidas inesperadamente dan un vuelco de 180° sin siquiera pararnos a preguntarle al Dios Verdadero si esto es su voluntad, su propósito y deseo. Entonces, ¿en quien creemos? ¿A quien servimos? ¿A quien nos sujetamos? ¿Tenemos un SEÑOR o servimos a estos otros “naturales y normales” señores? ¿Cuándo recibimos un decreto, sea gubernamental o médico, vamos delante de Dios a preguntarle si esto es parte de su propósito? ¿O simplemente nos resignamos? ¿Luchamos por la salud, la verdad y la salvación que otorga Cristo a sus discípulos, por sus propios méritos conseguidos con su muerte en la cruz y por su resurrección? Una vez más, ¿a quien servimos? ¿En quién creemos? ¿Creemos lo que los médicos o los gobernantes dicen de nosotros o creemos lo que Dios dice de nosotros? ¿Me dijo Dios que tengo que cargar con tal enfermedad o simplemente me resigno a lo que los médicos dicen, aun cuando Dios dice que Jesucristo cargó con todas mis enfermedades? ¿Me resigno a un decreto gubernamental que me pone en una lista negra de personas no gratas por enseñar a Jesucristo sin preguntarle a Él si ya he cumplido una etapa en su obra o por el contrario, habiendo buscado la confirmación en Dios sigo adelante hacia la meta según la vocación que tenemos en Jesucristo? ¿No hicieron esto los discípulos Pedro y Juan, cuando las autoridades les prohibieron predicar (Hch 5:27-29)? En cambio ellos respondieron: “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”. O como cuando el apóstol Pablo ante serias dificultades respondió: “porque yo estoy dispuesto no solo a ser atado, más aun a morir […] por el nombre del Señor Jesús” (Hch 21:13).

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (1 Jn 5:4)

Qué satisfacción cuando nuestras vidas cumplen los propósitos para los que fuimos creados. La voluntad de Dios es agradable y perfecta. Gracias Padre por permitirme una vez más reencontrarme con algunos de mis más amados amigos y hermanos en el Magreb, mi tierra amada! Y porque también sé que aún has de glorificarte a través de mi vida! Gracias por permitirme oír tu voz diciéndome:

“he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar”. (Ap 3:8)

Jesucristo es el Señor!!!

 

 

0 comentarios sobre “Una Puerta Abierta Que Nadie Puede Cerrar

  1. Verdaderamente cada vez que hablo o leo algo tuyo me produce “FE”, aunque esté pasando dificultades puedo así comprobar que EL es el Saberano, y todo esta “diseñado” por El para GLORIFICARSE EL EN MI VIDA, (la nuestra) y no yo en la suya, de esa manera comprobar que así somas más que vencedores, porque El no quiere cambiar algunas cosas en mi (caracter etc.) sino establecer SU gobierno en mi, y esto me hace estar feliz […]
    Un fuerte abrazo, Dios te bendice.

  2. Muy interesante el articulo sobre una Puerta abierta…, particularmente me llama la atención el concepto de “dios circunstancia” en el sentido que lo mencionas, en cuanto a que siempre nos inclinamos ante ellas sin considerar si son realmente departe de Dios y las aceptamos sin mas. Porque aunque sea cierto que el Señor es Dios sobre toda providencia y él está al control, no deberían ser las circunstancias las que nos controlen sino el señorío de Cristo.

    Un fuerte abrazo

  3. Que tremenda verdad amigo!! y realmente hoy día se ve mas aun esto que hablas…sera xq todavia no entendieron lo que es convertirse?? o no les hemos enseñado lo que el Padre nos enseñó a nosotros?? o xq realmente no lo ven en nuestras vidas, las circunstancias, los pronósticos, las pruebas vividas… en vez de mostrar el Señorio de Dios, y darle Alabanza, vamos cambiando de dueños de la “verdad” (la falta de fe) y” la quejabanza” aumenta en nuestros labios… Señor, ayudanos a crecer y creer, los no sanos y salvos son los que dudando niegan el Señorio de Aquel que Todo lo Sabe y Todo lo Puede…yo quiero una vida completamente guiada y ordenada x este SEÑOR QUE ES SOBERANO, ETERNO, MAJESTUOSO, OMNIPOTENTE, OMNISCIENTE, DIOS DE dioses, Y SEÑOR DE señores!!!!!!!! bendiciones Gabi y segui ministrando, a Dios sea toda gloria !!!

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