Tres Características de la Iglesia

 Tres características importantes y fundamentales de la iglesia. 

CALIDAD – UNIDAD – CANTIDAD

Calidad = Santidad 

El propósito de Dios no es meramente que la gente crea en Él. No es voluntad del Señor que las iglesias estén llenas de creyen­tes dominicales oidores de sermones. El profundo deseo del co­razón de Jesucristo es presentarse a sí mismo una iglesia glorio­sa, sin mancha ni arruga, inmaculada y perfecta. Una iglesia santa.

¿Por qué santidad? Porque Dios es santo.

  • Ef 4.13
«hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto.» 
 
  •  Ef 5.25-27
«como Cristo amó a la iglesia y se entregó así mismo por ella, para santificarla […] a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.»
 
 

 

 

 

 

Unidad 

Otro fundamento indispensable de la iglesia es la unidad. Nues­tro amoroso Redentor aborrece las divisiones y enemistades. Estas obras de la carne no son de la esencia y naturaleza de la Divinidad. Él está trabajando para presentarse a si mismo «una iglesia», no muchas.

¿Por qué unidad? Porque Dios es uno.

  • Ef 2.14-16
«él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mis­mo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.»
 
  • Ef 4.1-6
«solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo…»
 
  • Ef 4.13-16
«hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe […] a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; […] de quien todo el cuerpo, bien con­certado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutua­mente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.»
 
  • Jn 17.21-23
«para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, pa­ra que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.»
 
 

 

 

 

 

Cantidad = Multiplicación 

Si logramos trabajar con éxito las dos primeras cualidades que mencionamos anteriormente, a la corta o a la larga, obtendremos como resultado cantidad. Podríamos decir que aquí se aplica como una fórmula matemática, que dice: calidad mas unidad es igual a cantidad. El Señor Jesucristo no ha desplegado toda su obra redentora por unos pocos creyentes por aquí o por allá. Su voluntad es que ninguno se pierda, sino que todos vengan al conocimiento de la voluntad de Dios. Su propósito es tener una gran familia, un pueblo multitudinario, que llenen toda la tierra.

Entonces, ¿Por qué cantidad? Porque Dios es grande. Veamos cómo en el principio la iglesia crecía y se multiplicaba.

  • Hch 6.7
«crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplica­ba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedec­ían a la fe.»
 
  • Hch 9.31
«Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu San­to.»
 
  • Hch 16.5
«Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día.»
 
  • Gn 1.28-29; 9.1
«Fructificad, multiplicaos, llenad la tierra.»
 
  • Ez 36.37
«Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se multiplican los re­baños.»
 
  • Jn 17.21-23
«Para que el mundo crea.»
 
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