Ser o hacer, esa es la cuestión…

«Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.» (Lc 10:38-42)
 

El hombre carnal y natural, en su humanidad, sin necesidad de que nadie le haya enseñado nada, sabe que hay Dios, que existe un Ser Superior. Algunos simplemente se quedan con ese pensamiento, hasta que ocurre alguna desgracia en sus vidas que lo lleva a reflexionar más seriamente sobre esa posibilidad de la existencia de un Supremo Soberano. Otros naturalmente más inclinados a lo espiritual (aunque en realidad movidos por su propias emociones e intelecto) saben que de alguna manera deben rendirle culto. Así cada uno de distintas maneras busca su acercamiento por medios de rituales, algunos más ortodoxos y otros no tanto. Pero en realidad lo que cada uno busca no es tanto agradar a Dios, sino más bien inconscientemente lo que busca es satisfacer su propia necesidad espiritual, su propio vacío. El hombre naturalmente hace cosas, algunas de ellas muy honorables, buscando apagar su conciencia que tantas veces le acusa.

Luego están los que por gracia y misericordia de Dios han conocido de manera personal y profunda a Jesucristo. Han conocido la Verdad, y han sido libres de esta vida de religiosidad. Aunque me asombra ver como el apóstol Pablo tiene que llamar la atención tantas veces a las iglesias. Por ejemplo, a los gálatas los amonesta enfáticamente porque habiendo conocido la verdad en la gracia vuelven a caer en la ley, los rituales, las obras. Y así igualmente otros hermanos e iglesias van cayendo en los mismos rudimentos. Guardando días, meses y tiempos especiales como sagrados (Ga 4:10), o privando de comer ciertas cosas tomándolo como sacrilegio. Meditando en todo esto me he preguntado cuan diferentes son las distintas religiones llamadas cristianas, como católicos, ortodoxos, protestantes, adventistas, luteranos, o evangélicos. Todas tan cargadas de rituales, leyes, prohibiciones, formalismos que alcanzan la desaprobación hasta el extremo. De verdad que no encuentro demasiadas diferencias. Juzgando como no buenos cristianos si no cumplen una cierta cantidad de actividades y formalidades.

Todo lo dicho anteriormente para llegar a una reflexión aún más profunda. Ya que esto no es sino producto de la naturaleza caída del hombre, nosotros también sino cuidamos nuestras motivaciones fácilmente podríamos caer en estas mismas costumbres idolátricas. Queremos hacer cosas para agradar a Dios. Obviamente, esto lo hacemos inconscientemente. Pero cuan fácil caemos en el engaño de querer hacer cosas para Dios por sobre el ser lo que Dios quiere que seamos! Por supuesto que tenemos obras y una misión que realizar, pero estas siempre serán producto consecuente de nuestra relación con Dios. Cuando somos lo que Dios estableció que seamos, consecuentemente haremos cosas en función a lo que somos. El problema está cuando hacemos y hacemos, sin ser. Dicho de otra manera, nadie puede ser sin manifestarlo con sus obras.  Entonces, primero ser, luego hacer.

Jesús en su mensaje a la iglesia en Éfeso (Ap 2:1-5) reconoce el esfuerzo y el trabajo que esta realizaba con gran dedicación, pero le reclama enfáticamente que ha dejado su primer amor, lo cual es digno de arrepentimiento. Primero ser… Luego hacer. Entonces lo primero es conocimiento profundo e íntimo de Dios. Seguido de una relación amorosa y apasionada con El. Fuimos creados para expresar su gloria. Y esto no está relacionado con lo que hagamos para El, sino con lo que reflejemos de Él. Sus atributos, su carácter, su personalidad, y más aún su esencia. Como logramos esto? Pasando tiempo con El. Alcanzando las profundidades de su corazón, conociendo sus secretos.

«Una cosa es necesaria y María ha escogido la mejor parte…»
 

Pasar tiempo a los pies de su Señor, adorarle, manifestando su amor y reconocimiento, amarlo y dejarse amar. Ciertamente Él es digno y más importante que todas las actividades que podamos hacer.

Entonces… “soy y luego hago“… Pero libre de toda religiosidad, rituales y tradiciones (por muy evangélicas que estas sean).

0 comentarios sobre “Ser o hacer, esa es la cuestión…

  1. sin palabras… una vez mas llego a mi corazon todo lo que expresas en el conocimiento de tu tiempo delante de Dios , es asi como podes ver esta realidad.. ser , pero primero vivir como lo que queres ser y lo que realmente espera Dios de cada uno… abrazos amigo

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