Relaciones Firmes: El Medio para Hacer Discípulos

Hacer Discípulos – 6

Hemos mencionado que un discípulo es un aprendiz que se sujeta en obediencia, y es formado mientras sigue a su maestro, viendo y escuchando. Con esta perspectiva debemos destacar que el medio para hacer discípulos indiscutiblemente son las relaciones firmes y concretas. Sin el compromiso de estas relaciones es muy difícil hacer discípulos.

Cada discípulo debe ser formado y estar ubicado en el cuerpo con relaciones firmes y definidas para crecer y desempeñar su ministerio.

«De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.» Ef 4.16
 
«Todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.» Co 2.19 
 

Cada miembro debe estar bien concertado y unido a otros miembros para recibir crecimiento y edificación. Como un solo cuerpo todos los miembros deben estar unidos por medio de las coyunturas y ligamentos, en relaciones firmes y definidas. Como lo expresa la profecía de Ezequiel 37:7, «cada hueso con su hueso». Este es el método de crecimiento del cuerpo de Cristo establecido por Dios.

Todos los discípulos deben estar firmemente relacionados, nadie debe quedar solo. Estas, son relaciones personales definidas. Es una relación de compromiso mutuo. Jesús se relacionó con doce, y aún entre ellos había otros tres (Pedro, Jacobo y Juan) con los que tenía una relación más profunda y cercana. Pasaba más tiempo con ellos que con el resto de la gente.

El ambiente apropiado para hacer discípulos:

«Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.» (Col 3.12-17).
 

Esta es la gracia que debe perdurar entre los hermanos en relaciones firmes y definidas para la edificación de los unos a los otros. Hay un cuidado mutuo entre las coyunturas a través de la oración y la palabra.

«Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.» (He 10.24). 
 

La actitud que debemos tener en nuestras relaciones, es la mis­ma actitud de Cristo en Filipenses 2.2-8

  • Unidad: ser uno con mi hermano (v. 2).
  • Sujeción: se sujetó al Padre aun siendo igual a Él.
  • Actitud de siervo, no de señor (v.7).
  • Humildad. (vv. 3, 8).
  • Amor sacrificial, no egoísmo.

Así mismo podemos mencionar tres niveles de relaciones:

  • Con mayores. 1 Pe 5:5  –>   todos debemos estar en sujeción a un hermano mayor de quien recibimos discipulado.
  • Con iguales.  Ef 5:21    –>  Luego debemos relacionarnos con un hermano de igual estatura espiritual con quien nos juntamos para hacer la obra de Dios.
  • Con menores.  2 Ti 2:2   –>  Entonces cuando ganamos a alguien para el Señor debemos discipularlo.
De esta manera, firmemente relacionados, en unidad, vamos creciendo y edificando el cuerpo de Cristo. Es de suma importancia mantener la unidad en amor, por lo cual el apóstol Pablo nos exhorta a que estemos perfectamente unidos…
 
«Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.» (1Co 1:10)
 
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