Potencial Joven

Según los estadistas, el ultimo mes de octubre de 2011 el mundo alcanzó los 7.000 millones de habitantes.

En tiempos actuales los jóvenes son los verdaderos protagonistas de nuestra sociedad. Casi el 50 % de la población actual tiene hasta 24 años de edad y en algunos países llegan a ser el 60 % de la población. Más concretamente, 1.800 millones de personas en el mundo tienen entre 10 y 24 años de edad. Por ejemplo, en Nigeria el 70 % de la población tiene menos de 35 años de edad. India tiene 1.200 millones de habitantes, de los cuales 600 millones no tienen más de 24 años de edad, lo que equivale a la mitad de la población.

En la actualidad los jóvenes tienen posibilidad de acceso a una cantidad de información a través de internet que en otras décadas no han tenido. En países más cerrados o subdesarrollados, por medio de internet descubren un mundo diferente más allá de sus fronteras. Hoy en día los jóvenes pertenecen a distintas redes globales sin moverse de sus lugares.

Ejemplos Bíblicos

Una breve referencia para destacar que a lo largo de la historia Dios ha utilizado a jóvenes para su gloria.

David era un adolescente cuando fue ungido para ser rey de Israel. Aun era un joven cuando se enfrentó al gigante Goliat y lo venció confiando no en sus propias fuerzas, sino en Dios. Pertenecía a una familia normal y él mismo era pastor de ovejas, aun así fue llevado al palacio real y era músico personal del rey Saúl. Siendo muy joven conoció a Dios y tenia una experiencia viva y real con Él.

Daniel con sus tres amigos, Ananías, Misael y Azarías, eran apenas jóvenes cuando fueron llevados cautivos a babilonia y tomaron la decisión de no contaminarse con los placeres que les ofrecía el rey Nabucodonosor, por el solo hecho de guardarse en integridad delante de Dios. Él conocía a Dios de manera vivencial. Por poner su confianza únicamente en su Dios este lo libró del horno de fuego y del foso de los leones. Y aún por la gracia de Dios en él fue un factor de cambio para su generación.

Juan el hermano de Jacobo, era el menor de los discípulos. El mas cariñoso, se mantenía siempre cerca del Maestro y vivió junto a Él momentos muy íntimos como en el monte de la transfiguración o la última noche en el monte de los olivos. Se llama a si mismo el discípulo amado.

Juan Marcos acompañó a Pablo y Bernabé en el primer viaje misionero, aunque en esa primera experiencia demostró un poco de inmadurez provocando malestar en Pablo, luego cambia de actitud y con el tiempo el mismo Pablo le reconoce como útil en su vida y ministerio.

Timoteo era un joven de buen testimonio que fue llamado a formar parte del equipo ministerial del apóstol Pablo. Cumple ministerio de evangelista a la vez que es reconocido entre los apóstoles del equipo de Pablo.

Ejemplos Contemporáneos

En el siglo XVIII Dios utilizó dos jóvenes universitarios levantándolos como evangelistas para traer avivamiento y salvación en Gran Bretaña, Jorge Whitefield y Juan Wesley. Estos dos solo por mencionar algunos de los tantos ministros de Dios contemporáneos que han comenzado sus ministerios a una edad muy joven. Esta lista sería extensa si nos concentráramos mas en el siglo XX.

Nuestro Desafío Actual

Vivimos días de muchos cambios sociales y políticos en todo el mundo. Los países árabes con las actuales revoluciones, los de la Unión Europea y Estados Unidos con la crisis económica. Y se suman otros países de Asia, África y América Latina buscando justicia social. En todos estos casos son los jóvenes los que se levantan provocando cambios considerables, aun al precio de sus propias vidas.

Personalmente he visto jóvenes que pasaban desapercibidos y que hoy se han subido a alguna de estas movidas revolucionarias, aun reclamando (y con razón) una participación mas activa de la propia iglesia.

Ante esta realidad, miro a mi alrededor y me pregunto: Cuál es el rol de la iglesia en medio de tanto cambio? Cómo la iglesia puede ser verdadera sal y verdadera luz en un mundo desenfocado? Qué hemos hecho con nuestros jóvenes? Ahí estamos los mayores, aburguesados, viviendo la religión como personas adultas. Seguramente sin quererlo, abrimos una brecha generacional. Como si nos olvidáramos que hace muy poco nosotros también éramos jóvenes con inquietudes de progreso (¿hemos dejado de serlo?). Juzgamos a los jóvenes como de cabezas locas, irresponsables y otras tantas cosas, cuando en realidad el problema es que no les ofrecemos opciones verdaderas de desarrollo, opciones que los desafíe a ser factores de cambio para la sociedad en valentía, esfuerzo y santidad. Les acusamos de falta de compromiso, o que no saben, o no quieren, pero no trabajamos para ofrecerles alternativas dignas. La religión no lo es.

Los jóvenes tienen un potencial único que es necesario ayudarles a descubrir y explotar. Mientras que al mismo tiempo es necesario invertir en su educación, su formación y desarrollo. Con responsabilidad y compromiso debemos acompañar sus inquietudes. Debemos crear el ambiente necesario para el buen desarrollo y uso de todo ese potencial que cuentan.

Los jóvenes no son el futuro. Son el presente. De la iglesia, del país y del mundo que nos toca vivir. Cualquier cambio social que se espere que ocurra no vendrá si no es mayoritariamente por medio de los jóvenes. Dios nos ayude a entender esto.

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