¿Es bueno o malo?

Hay algunas cosas sobre las cuales la Biblia no deja lugar a dudas llamándolas pecado. Pero hay otros temas que no están tan claros y es entonces que a algunas personas se les crea cierto tipo de conflictos y comienzan a cuestionar. ¿Es esto bueno o malo?  ¿Está bien hacer tal cosa o no?  ¿Es pecado aquello otro? Fácilmente se forman discusiones entre los que tienen distintas posturas sobre los diferentes temas.

Algunas personas con buenas intenciones y con verdaderos deseos de agradar a Dios sin darse cuenta comienzan a legislar ciertos actos, cayendo de esta manera en religiosidad, creando normativas humanas que nada tienen que ver con el espíritu de la Palabra escrita para nuestra guía. Otras personas, haciendo mención de la gracia y el amor de Dios bajan el listón de santidad establecido por Dios, permitiendo y permitiéndose ciertos actos cayendo en una falsa libertad, mejor llamada libertinaje. Pues entonces, cómo logramos el equilibrio establecido por la voluntad de Dios?

Consideremos que Jesucristo, es la Palabra de Dios revelada a los hombres, el verbo hecho carne, es la revelación de Dios. Él nos enseñó la voluntad del Padre y reveló la verdad por sus palabras. Nunca debemos usar la lógica ni los sentimientos para determinar si se nos permite realizar tal cosa o no. Si somos discípulos de Jesucristo, Él es el Señor, y su palabra nos rige. Pues entonces, con sabiduría y sin preconceptos debemos escudriñar las Escrituras con solicitud, a lo largo y a lo ancho para constatar la voluntad expresa de Dios sobre tal tema en cuestión. Dicho de otra manera, debemos ser como los discípulos de Berea que recibiendo la palabra escudriñaban las Escrituras para constatar la veracidad de lo recibido.

«Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.»       Hch 17:10-11
 

Para completar esta exposición haríamos bien en seguir los siguientes consejos en forma de preguntas basadas en las Escrituras, hechas por Mario Fagundes, pastor de una gran comunidad de Bahía, Brasil.

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1° Co. 6:12 “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”

  •  ¿Lo que hago me conviene?
  • ¿Algo me está dominando?

1° Co. 10:23 “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”

  • ¿Aquello que estoy haciendo edifica?

1° Co. 10:31 “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”

  • ¿Da gloria a Dios lo que hago?

1° Co.10:24 “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro”

10:33 “como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos”

  • ¿Estoy buscando mis propios intereses?

Ro. 14.15 “Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió”

  • ¿Ando conforme al amor de Cristo?

Ro. 14.23 “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado”

  • ¿Lo que hago proviene de fe?
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Haremos bien en sujetarnos a la Palabra que nos fue entregada como luz a nuestro camino.



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