El Temeroso Temor

«El temor del hombre pondrá lazo, mas el que confía en Jehová será exaltado.» (Pr 29:25)
 

Así es él, una extraña sensación que muchas veces empieza como un sentimiento o un pensamiento y si no lo sabemos manejar y ponerlo en su sitio va “in crescendo”. Nos puede llegar a dominar  poniéndonos un lazo. El temor como mínimo trae inseguridad, preocupación y turbación, pero si nos dejamos llevar podemos ser presos de él. Debemos temer a Dios porque Él es santo y justo. Pero después, no debemos temer a nada mas que al temor mismo.

«Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.» (Job 3:25)
 

Es importante que destaquemos que el miedo es un muy mal consejero. Acarrea consigo tremendas consecuencias. Con este, entra la desolación y la desesperanza. Muchas veces hace perder el rumbo y la capacidad de superación y crecimiento. El miedo trae estancamiento. Llega la frustración y cuando, cargados de temor, las personas con estas características se ponen a mirar al gigante con toda seguridad los inunda un sentimiento de inferioridad, menoscabo y a esto le sigue la auto conmiseración. De todas estas cosas, la raíz, por supuesto, es siempre el orgullo. Recordemos que el miedo llega al hombre por primera vez, con la misma entrada del pecado (Génesis 3.10). Deberíamos recordar también, que el miedo es una manifestación de la falta de confianza en Dios. Es también manifestación de la falta de una relación amorosa con Él, pues dice: «En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor» (1 Juan 4.18). Entonces, cuando estas cosas están presentes en el pueblo de Dios, ocurre que el peor enemigo no es externo sino interno. El miedo que se ha Instalado en las mentes y corazones resulta ser el peor enemigo a enfrentar y a vencer. El primer enemigo es un enemigo interno.

Otro enemigo a vencer será el miedo instalado en otras personas que están cerca de nosotros. Aquellos que estamos intentando vivir en la plena voluntad de Dios, en dependencia absoluta del Espíritu Santo y en fe en su Palabra, en muchas ocasiones debemos superar las contradicciones de los mismos hermanos que están siendo controlados por ese espíritu de temor. Como podemos ver en el caso de David con su hermano mayor, relatado en el 1 Samuel 17 :28. Para sorpresa nuestra, al leer este pasaje vemos que quien intenta detener a David no es otro sino su propio hermano mayor, quien se enojó mucho con él, no lo entendió y como si fuera poco también lo acusó.

«Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido.» 
 

El temor es lo que hizo enfurecer a Eliab. Vemos aquí un ejemplo de lo que puede producir el miedo en una persona y cuánta contradicción puede sembrar en alguien que de verdad desea hacer la voluntad de Dios. Cuán contradictorio y causa de estorbo, puede ser alguien cargado de temor, para el cumplimiento de los planes de Dios. Cuando el temor se instala en una persona no le permite vivir en libertad para hacer la voluntad de Dios, y no sólo que él mismo no obra con libertad sino que también impide a otros que intentan hacerlo. Una persona presa del temor no solo esta estancada en su propia vida sino que también es de tropiezo para otros.

«Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!» Ro 8:15
 
«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,» 2 Ti 1:7-8
 
«No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.» (Lc 12:32)

0 comentarios sobre “El Temeroso Temor

  1. Como dice Lucas 12, El reino es nuestro, por eso vivamos libres del miedo! Como en el jardín de eden, el miedo tenia una connexion directa con la vergüenza y la culpabilidad. La palabra también dice en 1 Juan que el miedo tiene que ver con el castigo que uno espera si lleva su culpa/pecado delante de Dios sin vivir el amoroso perdón que nos liberta y transforma. Delante de nuestro buen Dios, la gente alrededor, y toda circunstancia, es tiempo de caminar con la valentía del reino. Vestidos de la confianza y la fe. Nuestras vidas en sus manos. Amen!

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